La insulina es una hormona polipeptídica secretada por las células beta pancreáticas y que tiene como función principal regular la concentración de azucar en la sangre.
En la industria farmacéutica se expende esta hormona en forma de soluciones inyectables, las cuales son muy necesarias para los pacientes diabéticos ya sea por la incapacidad de producir insulina o porque lo hacen de forma irregular.
A continuación se detalla la información necesaria de la insulina humana regular que los pacientes diabéticos se administran para llevar a cabos el funcionamiento normal del organismo.
FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN:
Cada ml de SOLUCIÓN INYECTABLE
contiene:
Insulina humana
regular.................................................. 100 U.I.
Vehículo, c.b.p. 1 ml.
INDICACIONES TERAPÉUTICAS:
Está indicada en el tratamiento
de la diabetes mellitus, cuando se precise tratamiento con insulina. También
está indicada para el tratamiento del coma hiperglucémico y de la cetoacidosis
diabética, así como para obtener la estabilización pre, intra y postoperatoria
de pacientes con diabetes mellitus.
CONTRAINDICACIONES:
Hipersensibilidad a los
componentes de la fórmula.
INSULINA HUMANA REGULAR no debe usarse en bombas de insulina
externas o implantadas ni en bombas peristálticas con tubos de silicón.
PRECAUCIONES GENERALES:
En los pacientes con
hipersensibilidad a INSULINA HUMANA REGULAR para los que no se disponga de una
preparación de insulina mejor tolerada, el tratamiento debe continuarse bajo
estricta supervisión médica y, de ser necesario, en combinación con un
tratamiento antialérgico concomitante.
Cuando los pacientes
hipersensibles a la insulina animal deban cambiar al tratamiento con INSULINA
HUMANA REGULAR, es conveniente tener en cuenta la posibilidad de una reacción
inmunológica cruzada entre la insulina animal y la humana. En dichos pacientes
deberá realizarse una prueba cutánea intradérmica antes de iniciar el
tratamiento.
En los pacientes con trastornos
renales puede reducirse la necesidad de insulina a causa de la disminución del
metabolismo.
En los pacientes de edad avanzada
el deterioro progresivo de la función renal puede producir una disminución
constante de la necesidad de insulina.
En los pacientes con trastornos
hepáticos graves puede disminuir la necesidad de insulina a causa de la
reducción de la capacidad de gluconeogénesis y de la disminución del
metabolismo de la insulina.
Resulta importante evaluar el
grado de apego al tratamiento por parte del paciente, los sitios y las técnicas
oportunas de inyección y todos los factores relevantes antes de considerar el
ajuste de la dosis de INSULINA HUMANA REGULAR (cuando el control de la glucemia
no es óptimo o si el paciente muestra tendencia a episodios hiper o
hipoglucémicos).
Hipoglucemia: Puede presentarse
hipoglucemia si la dosis de INSULINA HUMANA REGULAR es demasiado alta con
relación a la que se requiere.
Hay que tener especial cuidado (y
es recomendable intensificar el control de la glucemia) en pacientes en quienes
los acontecimientos hipoglucémicos pueden tener especial relevancia clínica,
como en los pacientes con estenosis significativa de las arterias coronarias o
de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro (riesgo de complicaciones
cardiacas o cerebrales de la hipoglucemia); así como los pacientes con
retinopatía proliferativa, especialmente si no se han tratado con láser (riesgo
de amaurosis subsiguiente a la hipoglucemia).
Los pacientes deben conocer las
circunstancias en las que se ven reducidos los síntomas de alarma de
hipoglucemia. Los síntomas de alarma de la hipoglucemia pueden verse
modificados y ser menos pronunciados, o estar ausentes en ciertos grupos de riesgo,
como en los siguientes casos: pacientes cuyo control glucémico ha mejorado
notablemente; en quienes la hipoglucemia se desarrolla gradualmente; personas
de edad avanzada; pacientes con neuropatía autónoma; antecedentes de un largo
historial de diabetes; quienes padecen una enfermedad psiquiátrica y personas
que reciben tratamiento simultáneo con determinados medicamentos (véase
Interacciones medicamentosas y de otro género). Estas situaciones pueden
ocasionar hipoglucemia grave (y posiblemente la pérdida del conocimiento) antes
de que el paciente sea consciente de su hipoglucemia.
Si se observan valores normales o
incluso disminuidos de hemoglobina glucosilada, hay que considerar la
posibilidad de la existencia de episodios recurrentes e inadvertidos
(especialmente nocturnos) de hipoglucemia.
El cumplimiento por parte del
paciente de la dosis prescrita, el régimen dietético, la correcta
administración de insulina y el reconocimiento de los síntomas de alarma, son
esenciales para reducir el riesgo de hipoglucemia. Los factores que incrementan
la sensibilidad a la hipoglucemia requieren una especial vigilancia y pueden
obligar al ajuste de la dosis. Entre ellos se encuentran: el cambio del sitio
de inyección; la mejoría en la sensibilidad a la insulina (por ejemplo, debido
a la eliminación de factores de estrés); el ejercicio físico inusual más
intenso o prolongado; una enfermedad concomitante (por ejemplo: vómito,
diarrea); la ingestión inadecuada de alimentos; la omisión de comidas; el
consumo de alcohol; ciertos trastornos de descompensación del sistema endocrino
(por ejemplo: hipotiroidismo e insuficiencia hipofisiaria anterior o
corticoadrenal); la administración concomitante de otros medicamentos.
Enfermedades concomitantes: Las
enfermedades concomitantes exigen la intensificación del control metabólico. En
muchos casos está indicada la realización de análisis de orina para detectar la
presencia de cuerpos cetónicos y a menudo hay que ajustar la dosis de INSULINA
HUMANA REGULAR, ya que es frecuente que aumente la necesidad de la misma. Los
pacientes con diabetes tipo I deben continuar consumiendo al menos una pequeña
cantidad de carbohidratos de forma periódica, aun cuando sean incapaces de
comer, coman sólo un poco o padezcan vómitos etc. y nunca deben interrumpir
completamente la administración de insulina.
La capacidad de concentración y
de reacción del paciente puede verse afectada a consecuencia de una
hipoglucemia o una hiperglucemia o, por ejemplo, como consecuencia de un
trastorno visual. Esto puede ser causa de riesgo en las situaciones en que
estas capacidades sean de especial importancia (por ejemplo: conducir un
vehículo o manejar maquinaria).
Debe advertirse a los pacientes
que adopten precauciones para evitar una hipoglucemia mientras conducen. Esto
es particularmente importante en aquellos pacientes con ausencia o reducción de
la capacidad para percibir los síntomas de aviso de hipoglucemia o que padecen
episodios frecuentes de hipoglucemia. Deberá considerarse la conveniencia de
conducir o manejar maquinaria en estas circunstancias.
RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:
No se tiene experiencia sobre el
uso de INSULINA HUMANA REGULAR en mujeres embarazadas; sin embargo, la insulina
no cruza la barrera placentaria.
Es esencial que las pacientes con
diabetes preexistente o gravídica mantengan un buen control metabólico durante
la gestación. La necesidad de insulina puede disminuir durante el primer
trimestre del embarazo y generalmente aumenta durante el segundo y tercer
trimestres. Inmediatamente después del parto, la necesidad de insulina
disminuye de forma rápida (aumento del riesgo de hipoglucemia). Por esta razón
es esencial un control cuidadoso de la glucosa.
No existen restricciones sobre el
uso de INSULINA HUMANA REGULAR durante la lactancia. Durante este periodo, las
mujeres pueden necesitar ajustes de la dosis de insulina así como de la dieta.
REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:
Hipoglucemia: La hipoglucemia,
que es por lo general el efecto indeseable más frecuente de la terapia con
insulina, puede producirse si la dosis de INSULINA HUMANA REGULAR es muy
elevada en relación con las necesidades de la misma. Las crisis hipoglucémicas
graves, especialmente si muestran un patrón recurrente, pueden producir lesiones
neurológicas. Los episodios hipoglucémicos prolongados o graves pueden tener un
desenlace fatal.
En muchos pacientes, los signos y
síntomas de neuroglucopenia están precedidos por signos de contrarregulación
adrenérgica.
Por lo general, cuanto mayor y
más rápido es el descenso de la glucemia más marcado es el fenómeno de
contrarregulación y sus síntomas.
Alteraciones visuales: Un cambio
importante en el control de la glucemia puede provocar un trastorno visual
temporal debido a la alteración temporal de la turgencia y, por lo tanto, del
índice de refracción de los cristalinos.
La mejoría a largo plazo del
control de la glucemia reduce el riesgo de progresión de la retinopatía
diabética.
Sin embargo, la intensificación
del tratamiento con insulina, que conlleva a una abrupta mejoría en el control
de la glucemia, puede dar lugar a un deterioro temporal de la retinopatía
diabética. En pacientes con retinopatía proliferativa, especialmente si no se
ha tratado con láser, los episodios hipoglucémicos graves pueden ocasionar
amaurosis transitoria.
Lipodistrofia: Al igual que con
cualquier otra terapia con insulina, INSULINA HUMANA REGULAR puede producir
lipodistrofia en el área de inyección, lo que retrasa la absorción local de insulina.
El cambio continuo del lugar de inyección puede ser útil para disminuir o
evitar estas reacciones.
Reacciones de hipersensibilidad:
En raros casos pueden aparecer reacciones en el lugar de inyección, entre las
que se han observado: enrojecimiento, dolor, prurito, urticaria, tumefacción o
inflamación. La mayor parte de las reacciones leves a la insulina que se
presentan en el lugar de inyección se resuelven habitualmente en unos días o
pocas semanas.
Las reacciones alérgicas de tipo
inmediato a INSULINA HUMANA REGULAR son muy raras. Estas reacciones a la
insulina o al resto de los componentes de la fórmula pueden acompañarse de
reacciones cutáneas generalizadas, angioedema, broncospasmo, hipotensión y
choque, lo que puede poner en riesgo la vida.
Otras reacciones: La
administración de insulina puede dar lugar a la formación de anticuerpos
antiinsulina.
En raras ocasiones la presencia
de estos anticuerpos puede precisar un ajuste de la dosis de insulina para
corregir una tendencia a la hiperglucemia o a la hipoglucemia.
INSULINA HUMANA REGULAR puede
ocasionar retención de sodio y edema, especialmente si se corrige un control
metabólico previo deficiente con un tratamiento insulínico intensivo.
INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO:
Diversas sustancias afectan el
metabolismo de la glucosa, por lo que puede requerirse el ajuste de la dosis de
insulina humana. Entre las sustancias que pueden intensificar el efecto
hipoglucemiante e incrementar la sensibilidad a la hipoglucemia se encuentran:
antidiabéticos orales, inhibidores de la ECA, disopiramida, fibratos,
fluoxetina, inhibidores de la MAO, pentoxifilina, propoxifeno, salicilatos y
antibióticos del tipo de las sulfamidas.
Entre las sustancias que pueden
reducir el efecto hipoglucemiante se incluyen: corticosteroides, danazol,
diazóxido, diuréticos, glucagón, isoniacida, estrógenos y progestágenos,
derivados de fenotiacina, somatotropina, fármacos simpaticomiméticos
(epinefrina, salbutamol, terbutalina) y hormonas tiroideas.
Entre las sustancias que pueden
potenciar o debilitar el efecto hipoglucemiante de la insulina se encuentran:
betabloqueadores, clonidina, sales de litio o alcohol. La pentamidina puede
causar hipoglucemia que algunas veces puede ir seguida de una hiperglucemia.
Además, bajo la influencia de
medicamentos simpaticolíticos (como betabloqueadores, clonidina, guanetidina
o reserpina) los signos de contrarregulación adrenérgica pueden atenuarse o
desaparecer.
DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN:
El nivel de glucemia deseado, el
tipo de insulina y la posología (dosis e intervalos) deben determinarse de
manera individual y ajustarse de acuerdo con la dieta la actividad física y el
estilo de vida del paciente.
Dosis diarias y momentos de
administración: No existen reglas fijas para dosificar INSULINA HUMANA REGULAR;
sin embargo, la dosis diaria promedio suele ser de 0.5 a 1.0 U.I. por kg de
peso corporal. Las necesidades metabólicas basales representan 40 a 60% de las
necesidades diarias totales. INSULINA HUMANA REGULAR se administra por vía
subcutánea 15-20 minutos antes de las comidas.
Sobre todo en el tratamiento de
la hiperglucemia grave o la cetoacidosis, la administración de INSULINA HUMANA
REGULAR es parte de un régimen terapéutico complejo que incluye medidas para
proteger al paciente de posibles complicaciones debidas a la reducción
relativamente rápida de la glucemia. Este régimen requiere un estricto control
(estado metabólico, equilibrio ácido-base y electrólitos constantes, vitales,
etc.) en unidades de cuidados intensivos o similares.
Cambio a INSULINA HUMANA REGULAR:
Puede ser necesario ajustar la dosis al cambiar a los pacientes de una
preparación de insulina a otra. Esto ocurre por ejemplo, en los siguientes
casos: al pasar de una insulina animal (especialmente una insulina bovina) a
insulina humana; al pasar de una preparación de insulina humana a otra; al
pasar de un régimen exclusivo con insulina regular a otro con una insulina de
acción más prolongada.
La necesidad de ajustar la dosis
(por ejemplo, reducirla) puede ponerse de manifiesto inmediatamente después del
cambio de tratamiento o de forma gradual en un periodo de varias semanas.
Después del cambio de una
insulina animal a INSULINA HUMANA REGULAR puede ser necesario reducir la dosis,
en especial en pacientes que: hayan estado controlados previamente con niveles
de glucemia bastante bajos; tengan tendencia a la hipoglucemia; hayan
necesitado previamente dosis altas de insulina debido a la presencia de
anticuerpos antiinsulina.
Durante el cambio de la insulina
y en las semanas siguientes se recomienda establecer un estrecho control
metabólico. En los pacientes que precisen dosis altas de insulina por la
presencia de anticuerpos antiinsulina se debe considerar la posibilidad de
llevar a cabo el cambio bajo supervisión médica en un hospital o en un contexto
semejante.
Ajuste secundario de la dosis: La
mejora del control metabólico puede dar lugar a una mayor sensibilidad a la
insulina con la consiguiente reducción de las necesidades de ésta. Puede
requerirse asimismo un ajuste de dosis, por ejemplo: si se produce un cambio en
el peso del paciente; si cambia el estilo de vida del paciente; si aparecen
otras circunstancias que puedan inducir una mayor sensibilidad a la hipo o
hiperglucemia (véase Precauciones generales).
Uso en poblaciones especiales:
Las necesidades de insulina pueden ser menores en pacientes con insuficiencia
hepática o renal así como en pacientes de edad avanzada (véase Precauciones
generales).
Administración: INSULINA HUMANA
REGULAR contiene 100 U.I. de insulina por ml de solución. Sólo se deben usar
jeringas diseñadas para esta concentración de insulina (100 U.I./ml) las cuales
no deben contener ningún otro medicamentos o residuo del mismo (por ejemplo,
restos de heparina).
INSULINA HUMANA REGULAR se debe
administrar por vía subcutánea profunda. En principio, se puede administrar
también por inyección intramuscular. Después de su administración por vía
intramuscular el inicio de la acción es ligeramente más rápido y la duración es
ligeramente más corta que después de la inyección subcutánea. La insulina no
tiene suficiente efecto hipoglucemiante cuando se administre por vía oral.
La absorción de INSULINA HUMANA
REGULAR (y por lo tanto, el efecto hipoglucemiante de una dosis) puede variar
según se practique la inyección en un área u otra (por ejemplo, la pared
abdominal en comparación con el muslo). Los puntos de inyección dentro de un
área determinada deben cambiarse de una inyección a otra.
INSULINA HUMANA REGULAR también
se puede administrar por vía intravenosa; por lo general, el tratamiento
intravenoso con insulina debe realizarse en unidades de cuidados intensivos o
bajo condiciones de tratamiento y control comparables a las efectuadas en esas.
Mezcla de insulinas: INSULINA
HUMANA REGULAR no se deberá mezclar con insulinas específicas para uso en
bombas de insulina, con insulinas de origen animal o con análogos de insulina.
INSULINA HUMANA REGULAR tampoco debe mezclarse con soluciones que contengan
agentes reductores como tioles o sulfitos. Asimismo, debe recordarse que la
solución de insulina neutra precipita a un pH aproximado a 4.5 a 6.5.
Si hay que introducir dos
insulinas diferentes en una sola jeringa, se recomienda extraer primero la de
acción más corta para prevenir la contaminación del frasco ámpula que contiene
la de acción prolongada. Se recomienda realizar la inyección inmediatamente
después de mezclarlas. No se deben mezclar insulinas de diferente concentración
(por ejemplo 100 U.I./ml con 40 U.I./ml).
Instrucciones de uso y
manipulación: INSULINA HUMANA REGULAR sólo debe usarse si la solución es
límpida, incolora, sin partículas sólidas visibles y de consistencia acuosa.
Antes de extraer por primera vez
la insulina del frasco ámpula de INSULINA HUMANA REGULAR, retirar y desechar la
tapa de seguridad. No se agite enérgicamente el frasco ámpula, ya que por ello
se podría formar espuma que dificultaría la medición correcta de la dosis.
Inyectar una cantidad de aire correspondiente a la dosis prescrita en el frasco ámpula (pero no en el líquido).
Invertir el frasco ámpula y extraer con la jeringa la cantidad requerida de
insulina. Eliminar cualquier burbuja de aire antes de la inyección. Se debe
asegurar que la insulina no se contamine con alcohol u otro
desinfectante. Fórmese un pliegue de piel en el lugar de la inyección insertando luego la aguja para inyectar lentamente la
insulina. Después de la inyección, extraer lentamente la aguja manteniendo un
algodón presionando ligeramente el lugar de la punción durante pocos
segundos.
Cartuchos: Para instrucciones de
como colocar el cartucho y la aguja en el dispositivo antes de administrar
INSULINA HUMANA REGULAR, remitirse a las indicaciones del fabricante del
dispositivo.
No reutilizar las agujas
desechándolas en forma adecuada. Las agujas cartuchos y plumas no deben
compartirse.
Antes de cada inyección se debe
insertar una aguja nueva. Después de la inyección se retira la aguja y el
dispositivo desechable debe conservarse sin aguja. También se debe retirar la
aguja antes de desecharlo. Las agujas no se deben reutilizar.